Las propuestas de Miguel Contreras proyectan paisajes interpretados, que ponen en tensión dinámicas urbanas con entornos rulares o naturales, revisando la expansión desbordada de la urbe y las consecuencias medioambientales a que conlleva. Las narrativas visuales que desarrolla a través de diversos medios como fotografía, video instalaciones, creación digital o dibujo experimental, son traducciones de signos que identifica en su exploración por la ciudad, en ocasiones como cronista, evidenciando transformaciones urbanas, la pérdida del patrimonio arquitectónico o la degradación ambiental, pero  en otras estrategias,  toma fuerza la  dimensión metafórica que relativiza los enunciados de sus proyectos,  por el encuentro de objetos, imágenes y materiales significantes, como se da en las  propuestas Hábitat o Apilados. La primera, una instalación lumínica con objetos domésticos como símiles de una edificación a pequeña escala, en un gesto de causalidad por los ralladores sobrepuestos en una montaña de ripio de madera; y la segunda, una animación digital que refiere una edificación en construcción, proyectada como video mapping sobre una acumulación de lonjas de tronco de árbol, que relaciona la naturaleza desplazada y las edificaciones que sin descanso se alzan en zonas con desarrollo urbano. 





Abordar en su proyecto de grado diferentes nociones sobre el habitar en la ciudad, le permitió a Contreras valorar los contextos y sus particularidades, las formas de relacionamiento de comunidades, los principios de vecindad y las experiencias que permite un territorio determinado, en una línea de producción que acoge los espacios de vida urbana como lugares antropológicos. En este sentido, el proyecto Conexiones Aisladas, reescribe una panorámica urbana con un tramado rojo animado, en secuencia expansiva, que conecta puertas y ventanas, umbrales de las viviendas que simbólicamente definen el encuentro entre la esfera de lo íntimo y la esfera de lo público.  En tiempos de confinamiento por la pandemia, esta propuesta surge como una apuesta expresiva con un relato gráfico, que cuestiona la referencia establecida sobre el sistema de relacionamiento urbano definido por su morfología y nos presenta un espacio abstracto y extraño, a partir de casas que, como nodos visibles en la panorámica barrial, refiere la emergencia del habitar y la reconciliación con otros modos de comunicación limitados a la proximidad.   

Fredy Alzate

Magister en Artes Visuales

Docente en la Facultad de Artes, Universidad de Antioquia

Conexiones Aisladas



En estos tiempos de aislamiento físico, paradójicamente es cuando la humanidad ha estado más conectada que nunca; el pausar nuestra rutina por estar confinados hace que los sentidos estén más atentos a las pocas alteraciones que se puedan ver o escuchar en el exterior de nuestras viviendas, sucesos o manifestaciones espontáneas por parte de nuestros vecinos. El hambre y la calamidad han sido vectores que unen comunidades para sobrellevar la crisis que nos afecta globalmente, generando alternativas solidarias con expresiones colectivas, como por ejemplo el signo recurrente en nuestro contexto de los trapos rojos instalados en ventanas de hogares como señal de auxilio.






En cada barrio o comunidad se desarrollan relaciones que desde lo individual pueden tener repercusiones en el sistema social, para bien o para mal. Es por esto que trazó líneas de conexión sobre la panorámica urbana del barrio San Javier, en la comuna 13 de Medellín, en una animación que sobrepone una trama que interconecta solo puertas y ventanas, que cobra más sentido hoy por estar limitados al espacio del hogar, evidenciando la frontera entre el afuera y el adentro.

Dadas las configuraciones urbanísticas en nuestros barrios populares, se puede ver el territorio que habitamos como una gran familia en donde todos aportan al cuidado de la colectividad, porque la distancia social se torna difícil, cuando la misma morfología de las viviendas y su aglomeración ya lo impiden.


Conexiones aisladas, 2020. 2’ 53’’

Hábitat

Esta propuesta nace de reflexiones sobre el evidente crecimiento de las áreas urbanas y los modelos de construcción que cada vez se tornan más invasivos, procesos que en alguna medida adquieren rasgos depredadores.

Por medio de un elemento cotidiano que evoca lo doméstico realizo exploraciones a través de la luz que buscan generar un símil entre el objeto y edificaciones.

El rallador, elemento utilizado para picar finamente alimentos, se ubica sobre una “montaña” de madera en ripio.

Planteo un paisaje que juega entre lo micro y lo macro, generando metáforas con los modelos constructivos y la pérdida de áreas verdes. A primera vista tiende a ser un paisaje idílico de ciudad, sin embargo, adquiere un carácter siniestro una vez analizados los elementos que lo conforman, como si esas edificaciones se levantaran sobre montañas de residuos generados por ellas.




Hábitat, 2020. Instalación (luces led, rayadores, madera). Variables. Proceso de creación Conexiones aisladas




¿Efímeros?

“Las descripciones de un fluido son como instantáneas que necesitan ser fechadas al dorso”
Modernidad líquida, Zygmunt Bauman.

En el proceso de traducción de las transformaciones vertiginosas en la urbe contemporánea, me enfoco en materiales y procesos inestables, que permitan expresar temporalidades suspendidas. He revisado la condición de durabilidad en el tiempo y las posibilidades de representación de materiales no convencionales como el óxido y el papel termosensible.

Elaboro una serie gráfica que parte de registros que he realizado de diferentes edificaciones en proceso de construcción dentro de la ciudad y que busca reflexionar sobre las implicaciones que traen las extensas áreas urbanas.

El material que utilizo para estas representaciones es un extracto de óxido de hierro con el fin de hablar de manera analógica de una corrosión del paisaje producto de la densidad.


Abordo la corrosión del paisaje como un proceso en el que la degradación del entorno urbano se hace cada vez más agresivo para el habitante.

A partir de la misma revisión de los fenómenos urbanos y buscando propiedades en soportes que brinden una inestabilidad de la imagen, surge una exploración en la cual se utiliza el calor como elemento para generar un dibujo sobre material termosensible. Dadas las cualidades químicas de este soporte las imágenes tienden a desaparecer, algo que relaciono con el traslapo y el palimpsesto constante que se va dando en la ciudad.

Estas representaciones en principio a modo de experimentación las cualifico desde lo gramatical construyendo una serie donde se presentan relaciones entre vacío y lleno, contenido y forma y elementos estructurales.
¿Efímeros?, 2020. Pintura con óxido de hierro y dibujo con calor sobre papel termosensible. 1 - 60 cm x 42 cm / 3 C/u - 42 cm x 3


Apilados

Sobre una columna conformada por el apilamiento de 56 rodajas de tronco de árbol, proyecto una animación que narra la construcción nivel por nivel de un edificio genérico, que predomina en los procesos urbanos recientes. Apilados propone a partir del vídeo mapping, cargar de sentido la imagen con la superficie en que es proyectada, para expresar las relaciones violentas que tienen los desarrollos urbanos en las ciudades al generar constantemente un desplazamiento de la naturaleza.


Esta preocupación ecológica, sumada a la emergencia del habitar, generada por la expansión urbana evidente en las construcciones que aceleradamente transforman el paisaje urbano, configurando una imagen abigarrada de apilamientos de hogares que por extensión, señalan una acumulación de personas y unos límites a las nuevas formas de sociabilidad que permiten los espacios reducidos en estas unidades residenciales y los escasos espacios públicos en donde es evidente el debilitamiento de la estructura social, repercutiendo esto en una constante disminución de la calidad de vida.

Apilados, 2020. Video instalación (Video mapping sobre 56 rodajas de tronco de árbol apiladas). 2,15m de alto


Detalle de la instalación

Inhalo

Inhalo es un trabajo en el que se fija hollín sobre una superficie transparente que plantea interferencias sensibles a fotografías panorámicas de la ciudad. Con la serie busco desde el simulacro con el material interrogado, expresar un paisaje afectado e interpretado. Recientemente se ha vuelto más acuciante la problemática ambiental asociada a la calidad del aire, pues ha pasado de ser una noticia o teoría a una experiencia directa desde lo perceptivo y vivencial en la dinámica de nuestra ciudad.

El crecimiento de las ciudades que se acelera con el transcurrir del tiempo detona problemáticas que están en la esfera de lo ambiental, por el aumento demográfico y la contaminación que supone los medios de transporte, la industria o la construcción.

En esta propuesta me centro en las problemáticas ambientales, específicamente en la calidad del aire, que se altera cada vez con mayor frecuencia, como consecuencia se respiran sustancias perjudiciales


para la salud, aparecen enfermedades respiratorias, convirtiéndose en un problema de salud pública.

Paradójicamente más de 20 años de investigaciones en torno a estos fenómenos, han arrojado algunas hipótesis y conclusiones, pero las causas específicas no se conocen, esto se constató en medio de la cuarentena, quizás por esta época la ciudad tuvo menos circulación que en muchos años y sin embargo se registraron condiciones ambientales preocupantes.

Finalmente, en el proceso encuentro como la combustión de aire produce una imagen abstracta por el registro que consigna el hollín de esta situación, y con la superposición de texturas materiales y visuales, busco que se conjuguen los pesares que agotan nuestro aliento, vinculando el borramiento o la dimensión semántica como signos narrativos que comentan este paisaje urbano en Medellín, abrazado por la nube grisácea y desesperanzadora.

Inhalo, 2020. Fotografía Digital. 60cm x 90 cm

Texturas descompuestas del caos

Los panoramas de la ciudad suelen ser cantidad de textura y formas que encajan en un caos y a la vez este es armónico, sin embargo, dan cuenta de cómo la ciudad ha transgredido una geografía, que ha sido violentada por el concreto, de este se pueden interpretar líneas de horizonte que atraviesan el caos y dan un sentido no solo espacial, arquitectónico, sino que además dan cuenta de la cantidad de personas que pueden habitarlos, de la cantidad de movimiento y de ruido que puede haber en estos lugares. Estas líneas ponen un orden a la apreciación de estas texturas de ciudad que desplazaron y se impusieron sobre lo que en muchos lugares y sectores fueron bosques.


El proceso de creación parte de registros fotográficos, paisajes de ciertos barrios colindantes con el centro de la ciudad, obtenidos en diferentes recorridos por algunas de las montañas que rodean el valle, posteriormente y decodificando las líneas planteadas por los edificios se pueden hacer analogías con una sismográfica o un electrocardiograma, los lugares con los picos más altos, son aquellos con más movimiento, caos o el ruido que nos caracteriza como sociedad. Estas líneas que generan ciertas lecturas de la ciudad son talladas sobre rodajas de árbol, que además están cargadas de ciertas cartografías realizadas por la exposición al medio natural y atravesadas por ese horizonte de ciudad ordenado en una sola línea que se puede leer como una fisura que atraviesa la madera.
Texturas descompuestas del cao, 2019. Talla sobre rodajas de tronco de árbol. 30 cm x 430 cm

Líneas talladas extraídas de panorámicas del centro de la ciudad de Medellín




OBRA EN VENTA

¿Efímeros?
Año de la obra: 2020
Pintura con óxido de hierro
Dimensiones: 60 cm x 42 cm
¿Efímeros?
2020
Pintura con óxido de hierro
Dimensiones:  42 cm x 38 cm
¿Efímeros?
2020 
Dibujo con calor sobre papel termosensible.
Dimensiones:  42 cm x 38 cm
¿Efímeros?
2020
Pintura con óxido de hierro
Dimensiones:  42 cm x 38 cm

Inhalo
2020 
Fotografía digital.
Dimensiones: 60cm x 90 cm

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