Ela Cárdenas ha dirigido sus preguntas al universo de las plantas y desde allí se instala como una observadora atenta al más sutil de los cambios. Hojas, tintas orgánicas, granos de café, tierra y fique; son algunos de los materiales con los que crea instalaciones y esculturas que ponen en tensión la fragilidad, la fuerza y la sutileza, no solo de los materiales, sino también del tiempo, el ambiente y los ciclos vitales.

Realizando un ejercicio meticuloso, delicado y casi meditativo, ella hila, teje y reconfigura las hojas, los granos y las fibras como una especie de escritura que se expande en el espacio. En Metáforas del tiempo, las filas de granos de café pendidas desde el techo, las tramas de fique que se expanden en el espacio y los puntos sutiles de tierra



suspendidos sobre líneas casi invisibles; permiten entrever en esos textos visuales un relato silencioso que, entre líneas, nos cuentan sobre la relación que ha tejido desde su niñez con la tierra, con su abuelo y con sus historias. Desde allí, su trabajo nos presenta una serie de organismos vivos, que mutan, transpiran y se transforman al igual que nosotros.



En consecuencia, la apuesta de Ela Cárdenas es propiciar entornos sensibles y variables que ponen en tensión nuestra propia forma de entender y transitar entre el arte y la vida, es por tanto, una invitación a contemplar los procesos de transformación de la naturaleza como metáforas de nuestra propia existencia.

Daniela Serna
Docente de la Facultad de Artes


Metáforas del Tiempo







Volver a la raíz, 2020.


Volver a la raíz, 2020 - 2021. Instalación - Fibra de fique pigmentada con café. Variables

Hacer memoria, 2020

Hacer memoria, 2020 - 2021. Semillas de cafeto y alambre de cobre e hilo, 1 pieza. Variables

Insistir (Ejercicios de insistencia), 2020









Insistir (Ejercicios de insistencia),  2020. Instalación - fibra de fique y tierra, 1 pieza.  23 líneas 1mt c/u

Veo, huelo, gusto, oigo ese Algo al que estamos 
unidos y que es al mismo tiempo nuestro hacedor, nuestra 
morada, nuestro destino y nosotros mismos; la única 
verdad histórica, el hecho más notable que puede ser el 
tema preciso y no solicitado de nuestro pensamiento, la 
verdadera gloria del universo, el único hecho que un ser 
humano no puede dejar de reconocer ni en cierto modo 
olvidar, ni del cual puede prescindir.

Thoreau, Diario íntimo

¿Acaso podemos escapar de la naturaleza? Este pequeño fragmento que Thoreau relata en su Diario íntimo, nos acerca a ese ser omnipresente que es la naturaleza y por tanto a la respuesta que está implícita en la pregunta. Escribir sobre la obra de Ela Cárdenas, es sobre-escribir en su vida misma. Influenciada por un hombre que cada día se levanta a abrazar la tierra, Ela encuentra en sus relatos un mundo, que más que fantástico es alquímico, donde se transmuta la materia en alimento, el relato en sabiduría, el cielo en montaña y el hombre adulto se hace nuevamente joven.



Sus procesos están íntimamente ligados a la lógica de la naturaleza, y sin embargo, en sus manos, ésta pareciera ser sujeto de derecho, pues su relación con ella es tan sensible, que establecen una poética mutua, donde los materiales se cargan memoria y los gestos de diálogos. Es así como se evidencia, que cada elemento que compone sus obras está rigurosamente pensado, de tal manera que al igual que Dafne escapan al uso del hombre para volver a ser naturaleza pura.

Edwin Monsalve
Docente de la Facultad de Artes



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