De ahí la histeria característica de nuestro tiempo: la de la producción y reproducción de lo real. Cultura y simulacro (pág. 47)

A lo largo de la historia de la humanidad, haciendo hincapié en la modernidad y contemporaneidad el rostro se ha convertido en el signo antropométrico y representación más cotidiana de cada individuo como persona. Con carnés y documentos oficiales y principalmente con el auge de las redes sociales, es la parte de nuestro cuerpo con la que más nos identificamos, la imagen que se trae para que se nos reconozca y con la cual nos auto reconocemos.

A su vez la identidad se genera por medio de identificaciones, elementos que adherimos a la concepción de “quien soy”, el identificarnos y reconocernos en nuestro cuerpo es clave en esta generación de significado especialmente, con nuestro rostro. Es así como se ven enlazados y mutuamente condicionados nuestra identidad y la pertenencia de un rostro, el cual se explorará a través del retrato y sus formas de registro.

Tomando el concepto de la Hiperrealidad de Jean Baudrillard, simulaciones que reproducen infinitas veces una imagen, un rostro y la identidad asociada a este y acaban por sobrepasar al original e independizarse de él, se crean ficciones que suplen la realidad por su característica de ser ideal a los ojos de cualquier consumidor. La masa líquida deviene en espumas efervescentes,

crecientes y decrecientes, expansivas pero precarias en su composición, espirales que devienen infinitamente en todas direccionesproduciendo una imagen, pero de la cual no llegan a transmitir su sentido, solo especulaciones.

¿Cuál es origen o el original en una espiral interminable?

Construimos una identidad en nuestro reconocimiento ¿Qué sucede cuando lo que en algún momento construimos y compartimos como una afirmación de nosotros se aleja tanto que acaba por separarse, por despersonalizarnos y operar aparte?  ¿Qué ocurre cuando este reconocimiento se convierte en otra identidad, para cada persona, en cada ángulo y vistazo?

Reproduzco numerosas veces mi retrato (simulacro de primer nivel) hasta producir un conglomerado que lo supere y desaparezca la noción de singularidad (simulacro de tercer nivel). En el vaciado necesario para constituir la pieza aparece un aspecto que es muy potente para mí, el desgaste del molde, que podría considerarse (materialmente) como la representación de la figura original y al verse afectado constantemente por el vaciado de la espuma que con su crecimiento acelerado y caliente se va degradando hasta llegar a un punto en que ya pierde sus rasgos y finalmente no da para más. El sentido de que las reproducciones (simulaciones) de las imágenes matan a la referencia se hace patente en el mismo proceso artístico. Interrogo el poder de las imágenes, su poder mortífero, asesinas de su propio modelo.









Plano detalle individual.  Exposición en la Casa de la Cultura Pedregal





Plano detalle conjunto.  Exposición en la Casa de la Cultura Pedregal



Dividuo, 2021. Instalación. Vaciado en espuma de poliuretano. Dimensiones variables






Detalle textura.  Exposición en la Casa de la Cultura Pedregal.


Dividuo, 2021. Instalación. Vaciado en espuma de poliuretano. 





Plano general.  Exposición en la Casa de la Cultura Pedregal.


Escala de la obra.  Exposición en la Casa de la Cultura Pedregal.


Dividuo 1

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