Las cosas del arte y el arte de las cosas

Dada no significa nada. Tristan Tzara. Manifiesto Dada. (1918)
Cuando las cosas son vistas como cosas sin más, se logra el objetivo de la maquinización de la mente humana. Para que las cosas tengan más que solo utilidad, un significado, deben necesariamente no significar nada. Se vuelven arte en el momento en que el artista hace con sus utilidades una tergiversación irreverente, incoherente y, por ende, llena de sentidos. Las cosas del arte son las cosas del común puestas en un contexto con pretensiones de seriedad.

El empobrecimiento de las cosas es salvado por el artista en el momento en que las desarma, las rearma y las reanima. Finalmente, esa es la tarea del arte: dar un sentido, en este caso de la manera irreverente, y contraponer ese sentido a la utilidad que se les ha dado y que las ha destinado a ser obsoletas.

He ahí el arte de las cosas: no significan nada, pero pueden ser peligrosamente significativas en manos de un artista como este; artista de las cosas y para las cosas, bajo el influjo de las cosas.


La cotidianidad, vedada por el influjo del mercado y la falta de interés en ver un macrocosmos de posibilidades, es el campo de acción de la irreverencia. Esta obra consiste en entrar al sistema, obtener de este lo obsoleto, lo inútil, revivirlo bajo el influjo de la reflexión de los patrones institucionales en el arte y en la economía, y dar un burlesco agradecimiento al gesto de quienes se sienten agredidos por estas obras.
Las cosas del arte se convierten en el arte de las cosas cuando se invierte el sosiego de la buena calificación y las formas jerárquicas del dar nombre y reconocimiento a lo menos tenaz. La acción de estas obras es causar incomodidad, dar al mundo del arte la posibilidad de invertirse y hacer un arte del mundo.

Nada hay más insignificante y pretensioso que un arte bello en una sala bella, pues para eso están las paredes de los restaurantes. La significatividad de las cosas del arte se logra cuando la posibilidad de sentirse intervenido por la obra es una vivencia más que una simple imagen sublime.

Santiago Saldarriaga Montoya

Estudiante de Filosofía





Querer es poder
2017
Instalación (martillo doblado y mini martillo articulado a motor). 
Dimensiones variables

El Aleta
2018
Ready made asistido, apropiación de “La Rueda” de Marcel Duchamp (rueda de bicicleta, tenedor, navaja, silla y motor de máquina de coser)
Dimensiones variables
Las artes
2018
Ready made asistido (Enciclopedia sobre el arte del siglo XX, motor, alambre, tuercas, tornillos y baterías AA).
Dimensiones variables

De muchos, uno
2019
Frase en Braille “e pluribus unum” escrita sobre la pared con monedas de 100 pesos COP. 
Dimensiones variables
Entre tu arte y mi arte yo prefiero miarte
2019
Ready made asistido. Apropiación de “La fuente” de Marcel Duchamp. (Orinal, espejo, motor de pecera, agua destilada y una gota de orín)
Dimensiones variables




Entre tu arte y mi arte yo prefiero miarte
2019
Ready made asistido. Apropiación de “La fuente” de Marcel Duchamp. (Orinal, espejo, motor de pecera, agua destilada y una gota de orín)
Dimensiones variables



Istalación in situ (intervención de mural de Gustavo Marulanda ubicado en e bloque 16 de la UdeA con papeles en frottage)
2020 
Dimensiones variables



In memoriam
2020
Instalación in situ (intervención de mural de Gustavo Marulanda ubicado en el, bloque 16 de la UdeA con papeles en frottage)


OBRA EN VENTA 






Coyolxauhqui, 2019. Serigrafía sobre papel opalina (serie de 9 copias), 35cm x 50cm.  $350.000
Retrato de un poeta maldecido, de la serie “dariolemos” , 2019.Serigrafía sobre papel opalina (serie de 13 copias). 35cm x 50cm. $550.000
El compa, 2019. Fotoserigrafía sobre papel opalina (serie de 8 copias). 35cm x 50cm.  $350.000


Art Stament


Luego de una fracasada y mediocre búsqueda por convertirme en ingenieromecánico, terminé estudiando artes plásticas. ¿Por qué? Tal vez en un actoirreverente por encontrarme a mí mismo.

No fue sino hasta que vi el curso de Historia del Arte Moderno que comprendíque el arte puede ser muchas cosas, y no necesariamente “bonitas”. El encuentrocon el dada fue un reencuentro con mi infancia. El collage y el ensamblaje seme presentaron como recuerdos, cuando de niño desarmaba juguetes para luegounir los pedazos de manera diferente y arbitraria por el simple placer desentirme un creador. El viejo juego a ser Dios.

Así empecé de nuevo a desarmar cosas, a recoger objetos de la calle que meparecían interesantes y a modificar su funcionalidad en pro de mis caprichos,ahora con una intención estética y reflexiva.

Indago en el interior de estas máquinas, aparatos y cosas obsoletas,destornillador en mano, y comienzo así el ejercicio de rearmarlas, reanimarlas.Porque no me interesa orquestar el arte, me gusta ensuciarme, así me tilden defetichista.

Si el capitalismo crea máquinas que crean máquinas, yo intervengo a pulso esasmáquinas creadas por máquinas. Y lo hago para evitarles la condena al desusoy al basurero, o a la chatarrería. Mi intención es darles un alma nueva a lascosas, una cierta autonomía que no prescinde de la interacción del público conla pieza. En últimas el público es quién termina la obra.


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